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El manejo del cassette es muy sencillo: se retira la tapa de la columna correspondiente a un día determinado hasta la posición del horario de administración, se rompe la tapa de plástico perforable que cubre el compartimento y se vierte el contenido en un recipiente que se da al enfermo para evitar el contacto de los medicamentos con las manos. El cassette está cubierto por una tapa transparente que permite identificar fácilmente la medicación y comprobar si se han administrado las diferentes tomas diarias. Las formas farmacéuticas contenidas en el cassette están listadas en el informe de medicación, elaborado con un programa informático acoplado al sistema NOMAD, e impreso en la parte trasera del cassette. También existe la posibilidad de rellenar estas fichas manualmente en caso de que no se disponga del programa informático. Esto nos da una información completa y clara de la forma, color y código de los medicamentos para identificarlos fácilmente cuando sea necesario. También indica la pauta de los tratamientos. Este documento contiene, además, todos los datos del paciente tales como: nombre, residencia o domicilio, médico, medicación, además de un sistema codificado de puntos de color, que indican que, aparte de los medicamentos contenidos en el cassette, se administrarán al paciente también medicamentos tales como líquidos, que no pueden ir en el cassette. Este sistema de puntos de colores se repite en el lateral del cassette, junto con una fotografía y datos del paciente y de la residencia. Para abrir el cassette tenemos que romper un precinto de seguridad que une las dos partes que lo componen; este precinto asegura que la medicación ha sido chequeada por el farmacéutico y el cassette sellado en la oficina de farmacia antes de ser enviado a la residencia.
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